A cualquiera le pasa.
Al atardecer iba paseando de vuelta al albergue.
Caminando hacia el Sur desde las murallas romanas de la antigua colonia Emona en Krakovo, había llegado bajo una lluvia intermitente hasta el barrio de Trnovo para pasar junto al Museo de Arquitectura (cerrado), que había sido la casa de Plečnic -de quien ya he hablado en Templo del Saber-. He regresado, junto al Ljubljanica y por la Ciudad Vieja hasta el mercado central.
Muralla reinterpretada por Plečnic
Ljubljanica desde Trnovo
Y estaba parada en un semáforo cuando empieza a sonar a mis espaldas una fanfarria en megafonía y veo que en lo alto de un edificio (Después he sabido que se trata del museo de marionetas) se asoman por las ventanas un "señor" y un "burro" mientras dan las siete de la tarde.
Como no sé contar chistes, he puesto al principio la gracia, o sea, la foto, lo que conseguí retratar después del trabajo preparatorio de... sacar la cámara, ponerla en marcha, tocarle la ruedecica no sé para qué, darle al zoom y encuadrar.
¡Clic!
Ahí queda como testimonio de mi habilidad para la fotografía.
3 comentarios:
Así no vas a conseguir ganar ningún concurso de habilidad fotográfica, jajajajaja.
El mundo va demasiado deprisa...
La foto en cuestión se puede ampliar. Se ve el señor pero el burro hay que imaginárselo.
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