Ljubljana, 23 de Abril de 2008
Llegué.
Y menos mal que el tren fue puntual... Pero aun me quedaba el check-in en el albergue, encontrar mi habitación y mi cama. Me ayudó un chaval (de padre bilbilitano, qué mundo-pañuelo) que andaba de juerga por el corredor (eran más de las 2 de la noche y sólo quedaban más o menos de pie él y su amigo) y tenía muuuchas ganas de hablar.
Bueno, y dormí pese a sus ronquidos, y sin prisa por levantarme :)
El albergue, una maravilla de cuidadoso diseño y atención impecable.
Tranquilamente he salido a pasear en dirección al río para buscar el puente de los dragones, que casi casi paso a su lado sin verlo. Y los que conozcáis Teruel no me lo vayáis a comparar con el torico, que esos bichos son más grandes, aunque no tanto como esperaba, y no tan impresionantes a media distancia; de cerca, fantásticos.
Os pongo la foto - ¡LA FOTO! - para todos, incluso a los que ya la conocíais: para que veáis que la conseguí girar :)
Y solo es el preludio a una sucesión de imágenes con que recrear la vista, en una mañana agradabilísima de primavera, sol y nubes. Pasear por el mercado de verduras, frutas y flores, todo un gozo. Callejear por la ribera y la ciudad vieja, otra delicia.
A primera vista Ljubljana se presenta como una ciudad encantadora, bella y pacífica.


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