miércoles, 14 de mayo de 2008

Aventura cavernícola

Una de las primeras palabras raras que tuve que aprender cuando empezaba la secundaria (u séase en 1º de BUP) es la palabra kárstico. Vinieron después un montón más pero a mí me cayó más simpática esta. De una manera rápida el término lo asociamos con las formaciones de estalactitas y estalagmitas (vaya otras dos palabras, pero esas ya las aprendimos en EGB) y no quiero aventurarme a definirlo porque esto lo puede leer algún que otro geólogo. Su origen está en la región del Karst, en la que se encuentra (entre otras) la cueva de Postojna, que tampoco voy a describir porque está bastante bien explicada en este enlace.
De mis peripecias como espeleóloga puede que hable algún día, no ahora, pero sí debo contar que en parte a ellas se debe el que escogiera visitar la más turística de las más de 7.500 cuevas que hay en Eslovenia.
Hostel Celica, 24 de Abril de 2008
El viaje a Postojna ha sido tranquilo. Desde el tren, las vistas fantásticas. Eslovenia, en esta región al menos, está llena de colinas y bosques mixtos.
Verde, verde, verde.
De la estación al pueblo hay una bajada de 126 escalones y luego un camino de menos de un kilómetro. Y hasta la cueva otro más. Se hace rápido.
En la taquilla me he topado con una pareja de madrileños con los que he seguido la visita por dos razones:
La primera y fundamental era el que los tres habíamos escogido seguir la visita en inglés. Los tres y dos pardillos más. Por lo visto no éramos suficientes para formar grupo, o el guía angloparlante estaba afónico, el caso es que hemos tenido que seguir la visita en italiano y no nos hemos enterado de nada. Bueno sí, que había una sala que se llamaba de los spaghetti, nombre aplaudido con regocijo por el grupo. Hemos recorrido varias salas, impresionantes, por sus formaciones calcáreas, por sus dimensiones, por sus colores, por su música... El guía ha interpretado el fragmento más conocido de Smoke on the water golpeando con los nudillos los "tubos" de la última sala.
La segunda razón, y también fundamental, es que los tres queríamos ir al Castillo de Predjama, alejado 9 Km de las cuevas y sin otro transporte público posible que el taxi (por 30 euros el taxista te acerca al castillo, espera a que termines la visita y te lleva de vuelta a Postojna). Hasta ahí bien.
Después de comer hemos intentado comunicar con los tres números que nos han dado en la oficina de información. Fracaso total. Nos hemos despedido, hartos de llamar sin éxito a los únicos taxis que debe de haber en el pueblo, y me he vuelto a esperar el tren. Así he llegado a Ljubljana tan pronto que he podido alparcear el el Merkator y en el Squat del barrio.

Poco más.
Por ahí se entra

Este río desaparece de la superficie. Dentro de la cueva se puede ver al final de la visita.

No pidáis calidad. Los colores os los imagináis, esto es lo que da de sí sacar las fotos a pulso y sin flash. A los pobres bichos que habitan en las cuevas (una especie de tritones ciegos autóctonos) no los fotografié por no estresarlos.

2 comentarios:

Aupaedurne dijo...

Mmmmmh, pos sí puede q haya algún geólogo/a leyendo, pero en una mñn de domingo no va a dar una lección magistral. Con pulir el suelo q lo estoy rayando con mis dientes largos es suficiente.

Talué!

Aupaedurne

Begoña dijo...

A esos geólogos perezosos... A ver si hoy que es miércoles (?)

Por otro lado, me apunta un lector que los colores dependen de los minerales que arrastra el
agua y de las algas (el verde) resultado del exceso de
focos. El negro de la salida de la gruta, por una explosion de
los depositos de gasolina que tenían los nazis en la
guerra. Entraron partisanos desde otra cueva y les
prendieron fuego (algo de eso había leído).

Las que hacen sonidos son las huecas, bien las
cortinas bien las estalagtitas (las estalagmitas son
macizas y no suenan).