Tren a Salzburgo, 1 de Mayo de 2008
Dejo atrás Lluviana. Ayer finalmente el tren llegó una hora tarde . Al parecer el intercity que había salido de Budapest tuvo algún tipo de problema y el que me llevó a Ljubljana más parecía un expreso que otra cosa.
En el compartimento presencié una acalorada discusión, de la que yo me enteré a medias, sobre el problema "griego-turco-chipriota", entre un médico turco-chipriota de la ONU y dos chicas griegas que acudían a Ljubljiana a un encuentro, "Ágora" de no-sé-qué organización universitaria.
Esta mañana tenía que recoger mis cosas y preparar el equipaje. Me ha quedado tiempo justo para las compras compulsivas de última hora (hora, eso es).
¡Y la suerte que he tenido! Al llegar a los porches del mercadillo (obra también de Plečnic, de quien hablé aquí) de artesanía junto al río, el cielo se ha cubierto en pocos minutos y ha caído un chaparrón que ha durado lo justo para comprar cutro chuminadas y después, bajo la lluvia más débil, al hotel a recoger lo mío, echar una última mirada y decir adiós con un par de besos a la mujer de la limpieza, que de tan vistas que nos teníamos ya nos habíamos cogido hasta cariño.
Ahora toca poner unas fotos del hotel, que se me habían pasado...
Un rincón afuera
Una esquina afuera también
El Celica
¡Adiós, Celica, adióoos!
1 comentario:
Y qué requetebonito el hostal este...
Y debí estar poco tiempo, pues no me dió para ver la sala de conciertos.
Bueno, para otra visita, a ser posible más larga.
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